Pagano


Que no hay nada más agradable en el mundo que resucitar después de haber sido hecho pedazos.
Popol Vuh.

Pagano (del latín paganus, que significa "habitante del campo", "rústico") es un concepto que se encuentra por primera vez en inscripciones cristianas de principios del siglo IV en el ámbito cultural del Imperio romano para designar a quienes en aquella época adoraban a los dioses y, por ende, rechazaban la creencia en un dios único que, según las creencias judías y cristianas, se habría revelado en la Biblia.


Sin embargo el paganismo desde el punto de vista iniciático tiene un valor más profundo; ser pagano es reflejar en todas nuestras vidas los arquetipos planetarios, astrológicos, zodiacales, cósmicos del drama y del combate, dentro de la cárcel de los ciclos o las rondas (del demiurgo). Para lograr recuperar la naturaleza prístina (original). La de antes del hundimiento, y desde ahí intentar la salida, con la trasmutación simultanea de la naturaleza, derrotando a los ciclos (Demiurgo).


Ser pagano a diferencia del concepto materialista que los cristianos hicieron creer desde el punto de vista de la adoración a la naturaleza. Es ser un individuo consciente de la vida, un VIVO (como dice el Maestro Meyrink) o un despierto capaz de leer en el libro de la vida, las verdades eternas que la vida misma nos enseña.


Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera, reza el axioma. La vida que la naturaleza crea a nuestro alrededor es el mito de nuestra vida, miserable del que no tiene un mito que vivir, un Sentido sobre el cual establecer su destino, una leyenda que reconciliar en su interior, una comedia en la cual aventurarse, en fin algo con lo que pueda establecer una historia personal. Está destinado a retornar a su dios.


En la cultura pagana nórdica, existe un árbol llamado Ysggrasil, el fresno del universo, el árbol de la vida o como otro autor diría el árbol de los gritos. Este árbol dios, produce semillas que son los intentos de una nueva divinidad (humanos), semillas que según unos mitos son divididas en dos. Caen a la tierra pero no germinaran si no aquellas semillas que logren completarse después de la separación. Solo estas germinaran como otro dios árbol, las demás se podrirán y perecerán en la tierra, retornando por las raíces (infierno) de nuevo a al árbol de donde salieron, pues fueron un intento fallido de renacer.


La única salida que para el héroe queda, no es escapar de su “yo” terrestre, si no fortalecerlo, de tal modo que pueda transmutarlo en un Yo absoluto, por medio de un éxtasis llamado Kaivalia que significa “separado”, “aparte”, al revés de samadhi que significa “fusionado en el Uno”, con el ser primordial. El Héroe nunca más retornara a su fuente original para ser reabsorbido. Sera en cambio un Mago, separado para siempre, más allá de todo, en la última soledad. Sera el Hombre-Absoluto, superior a los dioses, consciente de Si-Mismo.


“Considero de vital importancia lo que voy a decir para todas las cosas <<que respiran y se mueven por la tierra>>,[…] pero ante todo es importante para mí. Porque soy un adorador del rey Helios. Y de este hecho poseo en mi interior, solo de mi conocida, pruebas más seguras de las que puedo ofrecer. Pero me concedo al menos decir, sin sacrilegio, que desde la infancia penetro en mi alma un extraordinario anhelo de los rayos del dios.”

Juliano, Emperador Romano,

Himno al rey Helios.


Si uno honra a Dios, al Sol o al fuego, honra también a su propia fuerza vital, la libido.

C. G. Jung

QUE LA VIDA SEPA A ETERNIDAD.

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